Atardece, que no es poco

Los atardeceres son efímeros, pero calan hondo en el corazón.

Imagen propia.

Haciendo limpieza de las fotos de la galería del iPhone, me he dado cuenta de que más del 50% la ocupan diferentes atardeceres. En Menorca, en San Sebastián, en Biarritz, en Cádiz… Creo que mi souvenir favorito es llevarme de cada sitio al que voy, un atardecer.
Los atardeceres son efímeros, pero calan hondo en el corazón. Son como esos amores de verano que, cuando llega septiembre, se acaban. Puede que hayan sido fugaces y que la vuelta a la rutina llegue de golpe y porrazo acabando con la ilusión, pero la nostalgia al recordarlos, siempre estará ahí.
Para Beau Taplin, “los atardeceres son la prueba de que los finales también pueden ser hermosos”. Si te paras a pensarlo, nunca podemos prever cuándo será el final o la última vez de algo. Es imposible saber cuál será nuestro último atardecer.
Este es del verano pasado en Menorca. Puede que la foto no sea la más bonita del mundo mundial, pero fue el último atardecer. Y me quedo con el recuerdo que me dejó.

Paula Pastor.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s